Cómo aplicar la comunicación no violenta cuando hay un conflicto en casa
Este contenido se publicó originalmente en SOM Salut Mental 360º el día 21/7/2026. Puedes ver el original en este enlace.
La llegada de las vacaciones escolares comporta cambios de horarios y rutinas y más tiempo libre. El verano suele ser un momento con más horas compartidas en familia. Este período ofrece oportunidades para disfrutar juntos, pero también puede hacer más visibles las diferentes formas de hacer de cada uno y las expectativas entre personas adultas y adolescentes.
La hora de volver a casa, el uso de las pantallas, los hábitos de sueño, las tareas de estudio, la colaboración en el hogar, las responsabilidades o la manera de organizar el tiempo libre pueden generar desacuerdos que forman parte de la convivencia.
La comunicación no violenta (CNV) es una herramienta que permite afrontar los aspectos del día a día en los que podemos entrar en conflicto, cuidando la relación y el vínculo.
¿Qué es la comunicación no violenta?
La comunicación no violenta, desarrollada por el psicólogo Marshall Rosenberg, es una forma de comunicarnos que nos permite afrontar los conflictos de manera positiva y estableciendo una conexión empática con nosotros mismos y con la otra persona, teniendo en cuenta los sentimientos y las necesidades. No busca la imposición, sino la colaboración, el entendimiento y el diálogo.
Parte de una idea clave: detrás de las conductas hay necesidades. Cuando intentamos entender qué hay detrás de un comportamiento, es más fácil dar una respuesta que facilite mantener la conexión con nuestros hijos e hijas.
Por ejemplo:
Tu hijo o tu hija llega del instituto y se encierra en la habitación sin apenas saludar.
- Interpretación 1: «Pasa de nosotros. Ya no quiere compartir nada con su familia».
Es probable que sintamos tristeza, rechazo y preocupación porque nuestras necesidades de conexión y proximidad no están cubiertas.
- Interpretación 2: «Quizá haya tenido un día difícil y necesita un rato para desconectar»; «Es normal que en esta etapa quiera más espacio y nos cuente menos cosas».
En este caso, es más fácil sentir y mantener la conexión con tu hijo o hija, y elegir, por ejemplo, esperar un rato antes de llamar a la puerta, o no reaccionar con un reproche.
Cuando intentamos entender lo que hay detrás de un comportamiento, es más fácil dar una respuesta que facilite mantener la conexión con nuestros hijos e hijas.
Cuatro pasos para afrontar situaciones de conflicto
La comunicación no violenta ofrece cuatro pasos para afrontar situaciones de conflicto:
1. Observar sin juzgar
Describir la situación como si hiciéramos una fotografía, sin etiquetas.
No es lo mismo decir: «Siempre igual, eres un desastre», que decir: «Veo que la ropa que te quitaste ayer está todavía en el suelo de la habitación».
La primera frase es juicio y la segunda una observación neutra que la otra persona puede oir sin sentirse atacada.
2. Poner nombre y expresar cómo te sientes
Expresar las emociones ayuda a hacerlas visibles y facilita que la otra persona pueda entendernos. Podemos decir: "Me siento frustrada, preocupada, cansada...".
3. Identificar y compartir lo que necesitas
Desde la comunicación no violenta, las emociones nos informan de si nuestras necesidades están siendo o no atendidas. Por ejemplo, necesidad de orden, de descanso, de seguridad, de ser escuchado o escuchada, de sentirnos respetados o respetadas, de cariño o de conexión.
4. Formular una petición concreta, realizable y abierta a la negociación
Una petición es distinta a una exigencia. Deja espacio para que la otra persona pueda expresar su punto de vista y participar en la búsqueda de alternativas.
- «Qué te parece si...».
- «Cómo verías...».
- «Me gustaría que….».
Ejemplo práctico
Tu hijo o hija llega treinta minutos tarde y no avisa. Te dice que se le ha pasado la hora.
- Una respuesta que cerraría la comunicación podría ser: «¿Pero qué te has pensado llegando más tarde de lo acordado y sin avisar? Eres un irresponsable, no se puede confiar en ti. El próximo día tendrás que venir antes de lo que toque. Así aprenderás a respetar lo que acordamos».
- Una respuesta inspirada en la comunicación no violenta podría ser: «Quedamos que llegarías a las nueve y has llegado a las nueve y media sin avisar (observación). Me he sentido preocupada (sentimiento). Necesito saber que estás bien y poder confiar en los acuerdos que tenemos (necesidad). ¿Cómo podemos hacerlo para que la próxima vez todos estemos tranquilos? (petición)».
Ideas clave de la comunicación no violenta
- Busca conectar, sin juzgar.
- Facilita entender qué hay detrás de los comportamientos, tanto de los nuestros como de los demás.
- Favorece una comunicación honesta, abierta y respetuosa.
- Cuida la relación, no impone soluciones.
- Facilita la conexión, abre espacios de diálogo y favorece la colaboración.
Cada conversación en la que intentamos escuchar, comprender y expresarnos con respeto es también una oportunidad para cultivar el vínculo y una relación de confianza.
Merece la pena reflexionar sobre cómo nos relacionamos con nuestros hijos e hijas. Valorar lo que ya hacemos bien, mantenerlo e identificar pequeños aspectos que podemos mejorar es un buen punto de partida para fortalecer el vínculo y favorecer una comunicación más abierta y respetuosa.
Poner en práctica la comunicación no violenta en casa nos ayuda a afrontar los conflictos sin perder la conexión, expresar las necesidades de forma clara y construir acuerdos que faciliten la convivencia y el sentimiento de pertenencia.
Comunicarnos mejor es también una forma de cuidarnos mejor. Cada conversación en la que intentamos escuchar, comprender y expresarnos con respeto es también una oportunidad para cultivar el vínculo y una relación de confianza.