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El bienestar emocional de adolescentes y jóvenes: 11.000 conversaciones, muchos datos y reflexiones

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La alarma sobre el bienestar emocional de nuestra juventud, especialmente en el caso de las personas adolescentes, empezó a sonar durante los años posteriores a la pandemia de COVID. No hace falta ser un experto para verlo, solo estar atento a la actualidad informativa. Los medios (tradicionales, digitales, sociales) parecen lanzar constantemente alertas sobre viejos y nuevos problemas que – en teoría – padecen las personas jóvenes: acoso escolar, trastornos de la conducta alimentaria, estados depresivos y toda una ristra de problemas que podrían llevarnos a pensar que la salud de varias generaciones pende de un hilo. Pero, ¿qué nos dicen las personas jóvenes?

En Esperança en Línia contamos con dos servicios de apoyo emocional dirigidos a adolescentes y jóvenes, a los que cualquier chico o chica a partir de 14 años puede dirigirse enviando un WhatsApp, ya sea al 679 333 363 (en el caso del Chat de Soporte Emocional para Jóvenes del Ayuntamiento de Barcelona) o al 680 354 155 (si vive fuera de Barcelona, en cualquier punto del territorio, escribiendo a Obro Feel, el servicio de la Secretaria de Cicles de Vida i Ciutadania de la Generalitat de Catalunya).

De la actividad de estos servicios pueden extraerse algunos datos que nos permiten trazar un retrato robot sobre el estado de salud emocional de jóvenes y adolescentes a partir de su propio testimonio. Si miramos los datos de 2024, el voluntariado que da respuesta a estos servicios atendió más de 11.000 conversaciones, que suman más de 360.000 mensajes.

Miles de personas atendidas

¿Y quién se puso en contacto con estos servicios? Pues una mayoría ligeramente superior de chicas y mujeres jóvenes (60%), respecto a chicos y hombres (39%) y personas no binarias (1%). Las problemáticas que llevaron a estas personas a contactar con nuestros servicios son diversas. La más destacada, que centra alrededor de un tercio de las conversaciones, es la que hace referencia a conflictos con personas del entorno de quien es atendido, ya sean parejas, amistades, familiares, etc.

Como sabemos quienes nos dedicamos a la atención a adolescentes y jóvenes, en esta etapa de la vida, las relaciones constituyen un punto central de apoyo y construcción de la identidad. Los problemas en esta área pueden, por tanto, tener un impacto mucho mayor sobre el bienestar de la persona que cuando se producen en la edad adulta. A los conflictos relacionales les siguen los problemas de salud mental, donde destacan especialmente los estados depresivos, que aparecen en aproximadamente un 15% de las conversaciones. Es necesario especificar, sin embargo, que entre estas personas solo un 37% (en el caso de Obro Feel) dispone de un diagnóstico y, por lo tanto, solo una parte de quienes hablan de “depresión” y “problemas de salud mental” ha consultado con un médico sobre estos estados.

En este punto, querríamos señalar que quizá deberíamos reflexionar como sociedad sobre si – desde los medios de comunicación, las entidades y, especialmente, las redes sociales – no se están “patologizando” problemas emocionales, quizá como consecuencia inesperada del activismo antiestigma. Hay que seguir dando herramientas y ofreciendo espacios a este colectivo para que desarrollen y encuentren formas de afrontamiento propias ante los inevitables embates de la vida. En definitiva, que se conviertan en protagonistas de su bienestar y autonomía, con acompañamiento y sin paternalismos.

La soledad no deseada, un problema transversal

El voluntariado que atiende los servicios de chat nos habla a menudo de una gran soledad de la persona usuaria, con pocas herramientas para la resolución de conflictos cotidianos con compañeros de estudios, parejas, amistades o familiares. De ello es una buena prueba que en un 72% de los casos, la persona atendida aún vive con sus progenitores. Nos encontramos con juventud que, sufriendo un gran malestar, no encuentra el espacio dentro de su propia familia, grupo de amistades o centro educativo para levantar la mano y pedir ayuda. Nos hallamos ante una gran paradoja: nunca se había hablado tanto y de manera tan libre de juicios sobre problemas emocionales y, aun así, nuestra juventud recurre a servicios confidenciales como los que pone a su alcance Esperança en Línia.

Tradicionalmente, la soledad no deseada (sentirse solo o sola, por aislamiento real o bien porque, pese a vivir y compartir espacios con otras personas, no nos sentimos acompañados) se ha vinculado a la gente mayor. Desgraciadamente, este fenómeno – que ya ha sido catalogado por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud pública – afecta cada vez a personas más jóvenes. Según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España (2024) de la Fundación ONCE, una de cada cuatro personas jóvenes de entre 16 y 29 años se siente sola. El porcentaje de personas mayores (de 65 años en adelante) que habla de soledad es del 20%. Durante la última edición de la Semana contra la soledad no deseada se puso el foco precisamente en este colectivo y, tal como ha hecho recientemente la Generalitat con la campaña “Menos móviles, más vida”, señalan la vida social “virtual” y el tiempo dedicado a cuidar la imagen y las relaciones a través de las redes sociales – en detrimento de las reales – como una de las posibles causas de esta soledad.

Es necesario, pues, seguir reflexionando sobre qué lleva a esta juventud a sentir que no pueden sincerarse ni buscar ayuda entre las personas que aman y con quienes comparten su día a día. A través de las conversaciones en nuestros servicios sabemos que adolescentes y jóvenes expresan un gran miedo a la pérdida de control y, de ahí, el miedo (entre otras cosas) a las llamadas telefónicas y, en general, a las conversaciones incómodas.

Atención a la infancia trans

Aunque podría parecer que se ha avanzado en la aceptación del colectivo LGTB y más jóvenes viven su sexualidad sin problemas, este cambio en el clima general parece incidir en el malestar de las personas que no se identifican con el género que se les asignó al nacer. Así, entre el 1% de personas no binarias que contactan con nuestros servicios se dan proporciones más elevadas de estados depresivos (45%), ideaciones suicidas (14%) y problemas de salud mental (18%). Desgraciadamente, son cifras que no deberían sorprendernos, si atendemos a los datos del Observatorio contra la LGBTIfobia que hace tiempo alerta sobre el aumento de los discursos de odio y, especialmente, de la intensidad de la transfobia en determinados sectores de la sociedad (las agresiones a este colectivo se han triplicado durante la última década).

Construyamos esperanza

A menudo, cuando se habla de jóvenes y bienestar emocional, se obvia la realidad que se les plantea, saturada de discursos desalentadores en muchos ámbitos: desde la posibilidad de construir un proyecto vital propio (por falta de acceso a trabajos de calidad o viviendas asequibles) hasta aspectos más globales que pueden generar auténticos problemas existenciales incluso en la persona más entera: como la situación del planeta o el aumento de discursos de odio o autoritarios.

Por eso, además de poner en manos de nuestra infancia y juventud herramientas de apoyo como las de nuestra entidad, pero también otras que favorezcan la adquisición de recursos y hábitos con impacto positivo en su bienestar, es necesario construir esperanza entre todos los actores de la sociedad, como posibilitar nuevos imaginarios que creen nuevos futuros u abrir espacios de participación en diferentes ámbitos sociales. En definitiva, darles la posibilidad de construir su destino.